... o vida y obra de la tribu del tofu, como gusten ustedes.

8 de noviembre de 2006

De elefantas y lunares

Buenas,

hoy tenía que contaros sobre micología, ciencia de la cual no tengo ni idea pero que me informo en un pispas, pero como me he dejado las fotos en casa, pues rapidamente busco otro tema. Y en el baul de los temas en el tintero, recuerdo que un lector de esos que me sufren en silencio me mandó hace poco un enlace interesante. El enlace es este y ha pasado de puntillas, como anécdota, por los medios de comunicación:

La elefanta coqueta

el tema es que, unos científicos le han puesto un espejo a una elefanta. Y no sólo eso, si no que después le han puesto un lunar en una ceja. ¿Que hizo la elefanta (me estoy mordiendo la tecla por no hacer chistes de claro tinte sexista)? Pues al igual que los seres humanos, los delfines y los chimpancés, se empezó a tocar la ceja para ver que narices le había salido en la cara. A esto se le llama autoconsciencia, que viene a significar que sabe quien es y el lugar que ocupa en el mundo (por lo menos el físico).

De esto algún gracioso diría que lo raro es que no se maquillase al ponerse delante del espejo o similar, o incluso que esto es algo que lanza el gobierno para tapar los escándalos del momento. Pero nosotros, que somos algo más listos o por lo menos lo demostramos, creo que vemos bastante claro algo que ya sabemos. Que los animales saben quienes son, saben que no están en el mundo para que nos alimentemos de ellos y saben que quieren vivir. Y el que no se quiera dar cuenta, pues nada, esperemos a la reencarnación en ave de corral.

Por cierto, ahora que digo esto, ¿habrá reencarnación? Es que estoy pensando ahora que a los carnívoros malos se reencarnarán en animal de "granja" pero los vegetarianos malos seguro que nos convertimos en col de bruselas o incluso en brócoli, que es peor. ¿Por qué es peor? Joder, por que los niños te odian y siempre te apartan cuando caes en sus platos ;-)

Y ya que ha comenzado el festival del chascarrillo y chiste fácil, una cosita. Resulta que os lo creais o no se acercan dos fechas muy señaladas en el calendario. Bueno, tres. Por un lado, el aniversario de mi niña y yo, que juraría (jejejeje) que ya llevamos juntos no menos de 6 años. Una locura, vamos. Y los que nos quedan. Por otro lado, estamos muy cerca de los 200 post, que como recordareis para el post 100 fue nada más y nada menos que el nacimiento del garbancito pequeño. No creo que alcancemos tamaño milagro para esta vez, pero algo tendré que inventar (no se para qué hice la historia del blog el otro día, ¿os dareis cuenta si vuelvo a publicarla?). Y finalmente, que el día 22 de noviembre el blog cumple su primer añito. Así que, la cosa se promete calentita, ¿seré capaz de hacer como con el post 100 y alargar los post hasta que me cuadren con el añito? Seguramente ;-)

Besitos.

*** Información para Pablistas ***

Buenas,

que día el de ayer más intenso en cuanto a golpes se refiere. Vamos a tener que ponerle chichonera al angelico. Resulta que estábamos en casa la muchacha que nos limpia (alabado sea Dios y el don que tiene para darle al mocho y el fregoteo) que le hace muchas fiestas al Pablo. Total, que estaba sentadito el peque en su mantita, sobre un edredón que está a su vez sobre una alfombra para amortiguar. Y Mikaela (que así se llama la diosa del Don Limpio) empezó "Ven, bonito, ven, peque" y así. Así que Pablo comenzó a gatear hasta ella, hasta que se cansó con tan mala suerte que se desplomó sobre el parqué. ¡Que drama! Me refiero a Mikaela, que Pablo lloró tres segundos hasta que le cogí y vió que desde esa posición alzanzaba una planta y se abalanzó hacia ella. Que mal rato pasó la pobre mujer, que se sintió superculpable. Luego, en un descuido mio le cogió por banda y se lo puso en el pechito que casi le duerme. Que mujer más maja, de verdad, lo que quiere al peque.

Y luego, por la noche. El premio gordo, y es que la vida es dura (sobretodo si es a cabezazos). Resulta que estaba mami en la bañera con pequeñito y yo estaba abajo preparando la mochila para hoy. En estas que oigo lloros y que me llaman. Superpapi en dos saltos y medio bofe se planta arriba y ve a peque llorando a todo llorar y a la niña con muy mala cara. Resulta que se había dado un golpe el peque, nada grave, y le había salido un chichonazo tremendo en la cabeza. Esta vez si que lloró un buen rato, que se debió hacer daño. Aunque desde luego, más le dolió a mi medio kiwi, que se pasó toda la tarde noche preocupada y culpabilizándose del hecho. Crasa gilipollez, dado que estas cosas pasan. Que todos sus males sean estos.

En fin, espero que Pablo halla aprendido a no fiarse de las mujeres, ja, ja, ja, es broma.

Besitos.

1 comentario:

irantzu dijo...

Pobre Pabliiiitoooo! Pero entiendo a tu ninia y su mala conciencia perfectamente, yo era igual! Los primeros cabezazos me dolian a mi, pero en el corazon... hasta que asumi que mi hijo era bueno para pegarse en la cabeza, y me medio resigne... se ha dado unos golpetzos que no me creerias, podias estar ahi al lado de le, o tal vez en el banio, daba igual, el se pegaba... :-( Algunas veces realmente me preocupe porque habia sido una caida muy fuerte, pero por suerte nunca paso a mayores...
Sobre la elefantita... adorable. Y a ver que nos toca en la reencarnacion... brocoli mejor que no, que nos hieeerveeeen! :)

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