... o vida y obra de la tribu del tofu, como gusten ustedes.

29 de diciembre de 2005

Para huntar (1)

Buenas,

hoy uno breve, os voy a contar como hacer un paté de berenjenas para huntar que vegetarianos y no os vais a chupar los dedos de los piés ;-)

Paté de berenjenas:
  • 4 berenjenas.
  • 1 diente de ajo (cuidado con el tamaño, que luego sale muy fuerte, mejor rectificar).
  • Medio limón hermosos estrujado (o uno entero).
  • Una cucharada de comino en polvo.
  • Un chorreón de aceite de oliva.
  • Sal y pimienta (mejor negra).
Fácil, fácil, para que no os quejeis. Cogemos las berenjenas las torturamos haciendolas cortes profundos en la piel y las metemos en el horno (a unos 200º) hasta que estén chuchurrías. Tras unos 40 minutos, más o menos, las sacamos y dejamos enfriar. Las quitamos la piel o sacamos la carne de la berenjena con una cuchara (puede suceder que la piel no se pueda quitar bien y sea mejor usar la cuchara). Echamos todos los ingredientes en un bol o utensilio similar y con la batidora (la de cuchillas mejor, que con la de montar nata no sale, je, je) le damos hasta que tengamos una pasta sin grumos.

Y ya está hecho, lo ponemos en un cuenco con unos cuchullitos al lado, una hogaza de pan y hasta que reventemos. Os recomiendo que no echeis todo a la vez, sobretodo el ajo y las especias, y vayais rectificando según gustos. Más de una de estas me he comido yo que sabían a puro ajo.

Besitos.

27 de diciembre de 2005

Los programas de cocina me ponen

Buenas,

tengo que reconocerlo, ver los programas de cocina, me pone. Es coger el cocinero de turno (Argiñano, Jose Andrés, etc) el cuchillo y cortar la cebolla y me sube desde la rabadilla hasta la base del cráneo una cosa que no se como explicar. Cortan las cebollas en lo que te cuentan un chiste (habitualmente malísimo) sin dejarse un dedo en el intento, mientras que yo tengo que respirar hondo para no echarle nada de carne (de porcino humano) al sofritillo. Siguen con las verduras, cortando en Juliana, trozos gordos, pelando, etc. Y yo miro la tele con la babilla que se me cae por la comisura, el estómago rugiendo y los ojos llorosos ante tanto arte culinario.

Luego sale la casquería fina, momento muy adecuado para secarme los ojos, echar una micción en el baño o abrirme una cervecita. Tras el momento gore, llega el momento de "cacharritos" que hace que los pelos de los brazos se me pongan como escarpias y que de mis pezones (varoniles pero hermosos) brote leche. Esa "lengua" que es una aparato para rebañar lo que queda en los boles y platos. Esas sartenes antiadherentes que ridiculizan las mías que el mango da hasta asco verlo. Esos medidores de temperatura del aceite, no como yo que tiro un cacho cebolla para ver si está entre los gritos de mi chica que siempre dice que está frio. Ese sin fin de aparatejos que no hacen sino acrecentar mi extasis culinario.

Y llegando al final, haciendome obtener un orgasmo cósmico, esos remates finales. Donde tu sirves directamente de la sartén al plato, con la misma cuchara de madera que has usado para remover, ellos sacan cazuelillas, bolecitos, platitos intermedios, etc. Esa cocina en la que caben nuestros pisos con terraza y todo, pulcros hasta el extremo, con agujeritos donde tiras la basura, trapitos que nunca se llena de mugre para sanear el cuchillo, esas encimeras que tanto sirven como para cortar, picar, apoyar, hacer el amor, para todo vamos. Y esas vitrocerámicas por la que se desliza la sarten y el cazo como si no llegasen a estar en contacto en ningún momento.

Y finalmente, haciendome comprobar que un hombre puede ser multiorgásmico, la presentación. Ese plato cuadrado donde se pone lo cocinado sobre un molde para adoptar las formas precisas, rodeando la salsita que se ha reducido durante todo el programa. Y esa ramita, habitualmente de perejil, que adorna y alegra la visión por partes iguales. Sublime.

Y si ya es como hoy, que ha salido un cocinero que contaba anécdotas tontísimas y tocaba todo con los dedos, pero que ha hecho una receta vegetariana (casi, que yo os voy a evitar el tema crustaceo) que me ha parecido curiosísima (aunque no he llegado al orgasmo ;-)

Salteado de verduras con salsa de tomate dulce
  • Unas zanahorias.
  • Un nabo.
  • Dos calabacines.
  • Habas.
  • Medio vasito de miel.
  • Medio vasito de salsa de soja.
  • Una cebolla.
  • Cinco tomates.
El salteado de verdutas lo ha hecho cortando las zanahorias, el nabo y los calabacines en tiras largas y gruesas. Ha puesto a cocer agua y ha echado las zanahorias y el nabo. Tras unos cinco minutos, ha añadido al agua los calabacines, y tres minutos después las habas. El objetivo es que las verduras queden al dente (a mi niña no le gustan así, pero a mí me encantan). Total, que ha escurrido las verduras y las ha puesto en un ¡¡¡bol con agua e hielos!!! al parecer para que dejen de cocer y se queden más sólidas. Tras un ratito de hielo, se escurre bien y se ponen en una sarten con un poquito de aceite para saltearlas. Se le da unos buenos meneones y ya tenemos el salteado. Si ya lo servimos con molde pues quedamos como Dios.

La salsa de tomate facilísima y con un aspecto buenísimo. Cortas las cebollas finitas, que ha hecho una demostración de como no cortarte que me ha hecho diluirme en el sofá, y las pone en la sartén (o cazuela que no se pegue) con aceite. Corta los tomates en ocho trozos cada uno y los añade a las cebollas medio fritas. Cuando todo esté bien frito, se pasa por el pasa-pures (o chino, dependiendo donde esteis cambia de nombre) y se deja apartado. Por otro lado, pone en una sartén con una gotitas de aceite la miel y acto seguido la salsa de soja. Deja que se reduzca a fuego no muy alto (esto lo añado yo, que sino la salsa de soja se pega) y se mezcla con el tomate.

Y voilá, ya tenemos un salteado barato y bueno (lo ha dicho él). Lo ha servido con las verduras en el centro y la salsa por los lados. Yo más bien lo hubiera hecho con una hogaza de pan y la salsa en un plato hondo ;-)

Besitos.

25 de diciembre de 2005

Nochebuena granadina

Buenas,

ya estamos en Graná (dale limosna mujer que no hay pena más grande que ser ciego en Granada). Vamos a ver que ha deparado el día de nochebuena.

El desayuno en la tierra del pan con tomate y aceite no puede ser otro, así que directos al Flanboyan (o como se escriba, que mis tios lo llaman el Flaboyá). Cafelito con leche natural (templada) y una de tomate (dos tostadas grandes con tomate picadito por encima y aceite al gusto). Con las pilas bien cargaditas, directos para el Albahicín, que tenemos la tradición mi chica y yo de comprar la lotería del niño (con el reintegro de la de Navidad, que siempre le toca al club de balonmano) en la plaza larga. Como este año tenemos premio en la barriga (parecemos los dos preñados, pero sólo lo está ella) cogemos un autobús, que no estamos para subir cuestas.

Plaza larga es increible, es como entrar en el pueblo de Asterix. Según te vas acercando se van oyendo voces y música. Cuando llegas, te encuentras un micromundo, de personas que parecen estar allí para que tu las veas y las conozcas. Merece la pena echar la mañana en esos metros cuadrados. Tras comprar la lotería del niño (que nunca nos ha tocado nada, todo sea dicho) de cabeza al bar de la esquina. Ha cambiado de dueño y ahora se llama Aixa. El año pasado era de un señor vestido de papa Noel que se pasó la hora que estuvimos cantando. Ahora hay un cartel que pone "prohibido dar el cante" pero con todo lo que se oye por la ventana, casi que se agradece. La tradición granaina para la nochebuena es poner de tapa un asadillo de calabaza que está de muerte. Además, como te lo ponen de tapa, pues con dos cervezas (o tres) sales despachao hasta la hora de la comida. Que rica la tapa, merece la pena el viaje sólo por la calabaza ;-)

A comer vamos a nuestro árabe-vegetariano de la calle de las teterías (calderería). Lamentablemente está cerrado por reformas, así que vamos al que pone en el cartel de donde sirven actualmente, una cuscusería. Nada tiene que ver con el árabe este, pero no ponen mal de comer. Mi niña Harira vegetariana (la habitual se cuece con huesos de cordero, que lo sepais) y yo un gazpacho fresquito. Y de segundo dos cus-cus vegetales que no se los salta un gitano. Y de postre un kefir para ir contentos para el hotel, en autobús, que se ha puesto a diluviar así de repente.

La noche en la casa de unos tíos míos. Excepto los habituales comentarios de "estais gilipollas", "las gambas podeis comerlas que no tienen cerebro" y "no sabeis lo que os perdeis", la cena cojonuda. Una tía mía (tengo muchas) adicta a la termomix nos sorprende con unos platos vegetarianos buenísimos. El resumen de los deglutido (a duras penas pude volver al hotel fue):
  • Puré de berenjenas para huntar (gentileza de la termomix y mi tía Sole)
  • Salmorejo sin jamón ni huevo (gentileza de la termomix y mi tía Sole)
  • Dátiles rellenos de frutos secos, hipercalóricos (mi tía Carmen)
  • Ensalada verde con granada (mi madre)
  • Queso curado (ni idea de la procedencia)
  • Patatas con champiñones gratinadas (mi madre)
  • Canelones de verduras al curry (mi madre)
  • Anguila de mazapán de postre (mi chica desde Toledo)
  • Frutos secos y algunos chocolates.
Y seguro que algo se me olvida. Mi madre me dijo a media cena que si me pasaba algo, que no dejaba ni las migajas. Y es que soy de la condición del pobre, antes reviento que sobre ;-)

Bueno, las recetillas otro día, que muchas las desconozco.

Besitos.

22 de diciembre de 2005

Los animales no son juguetes

Buenas,

joder no se ni para que escribo estas tonterías, dado que nadie me va a hacer caso, pero en fín. Resulta que como todos los años llegan las navidades y por consecuencia los regalos de reyes. Hasta aquí todo va bien (ya me he dejado una fortuna y me queda media familia, pero sarna con gusto no pica), lo malo es lo que pasa todos los años. "(niño de 3 años) Papa, papa comprame un perrito. Mama, mama, quiero que los reyes me traigan un perrito" Total, que el padre (madre) irresponsable de turno van y le compran un cachorrito al niño cabezón de los cojones. Resultado, que llegando el verano el perro se sigue cagando en la alfombra, se come los sofas y se folla los cojines. Y si los aguantas un año, crecen y ya no son "preciosos peluches" sino "el perro de los huevos". Final de la historia, la madre (padre) hijodelagranputa coge al perrito y lo tira en medio del monte para que se muera de hambre. O como salió el otro día, un hijodelagrandísima (que debería ser juzgado por maltrato animal, que está tipificado) tira dentro de la perrera a un perrito desde una altura de más de dos metros. Y todavía hay algunos muy dignos que van a la perrera a dejarlos, que por lo menos es algo.

Desde mi modesta tribuna quiero decir que no compren perritos como juguetes, que no lo son. Ahora han sacado los de Nintendo una movida que está muy bien, los Nintendogs, que es una consola que representa a un perrito, que te oye, siente que le acaricias, que le soplas, etc. Una opción maravillosa para el niño pesao que quiere un bicho de regalo de reyes para luego tirarlo como el resto de los juguetes que ya no les gustan.

En la web de El refugio teneis información sobre este tema (el del abandono). Y en la web de Nintendo (si teneis los altavoces los ois ladrar a los perritos) teneis los datos sobre la pequeña maravilla tecnológica que han creado. Chapó para los de Nintendo, que dudo que lo hayan hecho por los animales, pero lo importante es el resultado.

Bueno, y abandonando el lenguaje soez que me suele acompañar (nada que ver con la poesía de mi amiga Marina, je, je) os dejo una receta muy colorida que como entrante navideño seguro que os puede funcionar. Además tiene como virtud que se come frio, que para los vegetarianos es una virtud dado que la cocina siempre está muy llena para las "tonterías" del niño y sus "caprichitos".

Zanahorias de lujo.
  • Un paquete de zanahorias de medio kilo, cortadas en rodajas finas y largas(ligeramente transversal).
  • Un ajo muy picadito.
  • Una cucharada de postre de comino.
  • Una sopera de pimentón (dulce o picante, vosotros vereis ;-)
  • Una pizquita de guindilla (o pizcón).
  • Sal.
  • Azucar.
  • Zumo de limón (se coge medio limón y se estruja).
Freimos a fuego lento el ajito hasta que este bien doradito y tiernecito. Añadimos el comino, pimentón y la guindilla y le damos un susto en la sarten (un minutito removiendo para que no se queme). Mezclamos las zanahorias bien, pero bien bien con la mezcla esta en la sartén y le ponemos un vasito de agua. Cocemos hasta que estén tiernas laz zanahorias (importante que no nos quedemos sin agua, que la salsa es lo mejor). Echamos el azucar, limón y sal y mezclamos en frio. Y ale, lo dejamos enfriar y listo para comer.

Este plato puede ser bastante picante, así que como entrante navideño queda muy bien, y los colores son muy alegres.

Besitos.

21 de diciembre de 2005

¿Que más da ser vegetariano si se van a seguir comiendo animales los coma yo o no?

Buenas,

ultimamente he leido muchas cosas sobre temas vegetarianos y un tema muy redundante es "¿Que más da ser vegetariano si se van a seguir comiendo animales los coma yo o no?" Hace muchos años, yo también me planteaba eso y tras mucho buscar, topé de frente con este cuento que os pego aquí:

De uno en uno

En una puesta de sol, un amigo nuestro iba caminado por una desierta playa mexicana. Mientras andaba empezó a ver que, en la distancia, otro hombre se acercaba. A medida que avanzaba, advirtió que era un nativo y que iba inclinándose para recoger algo que luego arrojaba al agua. Una y otra vez arrojaba con fuerza esas cosas al oceáno.

Al aproximarse más, nuestro amigo observó que el hombre estaba recogiendo estrellas de mar que la marea había dejado en la playa y que, una por una volvía a arrojar al agua.

Intrigado, el paseante se aproximó al hombre para saludarlo:

-Buenas tardes, amigo. Venía preguntándome que és lo que hace.

-Estoy devolviendo estrellas de mar al océano. Ahora la marea está baja y ha dejado sobre la playa todas estas estrellas de mar. Si yo no las devuelvo al mar, se morirán por falta de oxígeno.

-Ya entiendo - replicó mi amigo-, pero sobre esta playa debe de haber miles de estrellas de mar. Son demasiadas, simplemente. Y lo más probable es que esto está sucediendo en centenares de playas a lo largo de esta costa. ¿No se da cuenta de que es imposible que lo que usted puede hacer sea verdaderamente importante?

El nativo sonrió, se inclinó a recoger otra estrella de mar y, mientras volvía a arrojarla al mar, contestó:

-¡Para esta si que es importante.

más claro el agua ¿no?

El texto no es mío, pero ya lo comenté hace muchos años y me resulta muy curioso ver como cambia la mentalidad. Antes quería cambiar la forma de pensar de mucha gente, ahora me conformo con estar en paz conmigo mismo. Y que cada palo aguante su vela.

El texto original que escribí:

Una avispa no puede parar un tren, pero si picar al maquinista

y como digo dentro el texto está sacado de un libro maravilloso, excepto en el título, llamado "Sopa de pollo para el alma" de los autores Jack Canfield y Mark Victor Hansen, de la editorial Ediciones B y la coleccion Biblioteca de Bolsillo. Para que no digan que plagio nada ;-)

Besitos.

P.D: ¿No os parece un cuento precioso? Yo creo que hasta es una filosofía de vida.

20 de diciembre de 2005

¿Hasta donde quieres llegar?

Buenas,

el otro día estuve leyendo en un blog de esos que estan en los links de la derecha (se pueden pinchar, no muerden, je, je) una discursión sobre si es aceptable ser lactovegetariano o no. Por supuesto, los argumento veganos son poderosos, pero yo hago otro planteamiento. Debe ser porque me hago mayor.

Los extremismos suelen crear reticencias entre la gente, y muchas veces directamente rechazo. Por eso considero que pensar que algo es inaceptable es peligroso. ¿Que supone ser vegetariano? Puede suponer:
  • No comer animales.
  • No vestir animales, ni siquiera lana o similares.
  • No explotar animales.
  • No comer huevos.
  • No tomar leche.
  • No tomar miel.
  • Educar en esta forma de vida.
  • No comprar nada que tengo cuero, pieles animales.
  • No usar cosméticos que hayan sido testado en animales.
  • No usar medicamente probados en animales.
  • Etc.

Si lo observamos, es una lista extensa. Entonces, ¿podemos ser "intolerantes" con vegetarianos que cumplen todos los requisitos salvo que toman leche? Yo creo que no. Que si queremos que el colectivo vegetariano crezca y tenga algún tipo de peso social, lo más importante es conseguir mucha gente concienciada, aunque no sea en todos los puntos. Es mucho más sencillo dar un paso de dejar de tomar leche cuando era vegetariano, que dejar de comer animales siendo omnívoro.

Por eso considero que tenemos que tener mucho respeto y no mirar con recelo a otras formas de vegetarianismo, dado que al final lo que buscamos es la reducción de las muertes y explotación de animales, no pelearnos entre nosotros. Si yo considero que mi pareja no es vegetariana por comer huevos, lo que puedo conseguir es que esta tenga un rechazo hacia mí y al final hacia los vegetarianos. Mucho mejor es animar a la gente a reducir la ingesta de animales, que despreciarlos por hacerlo. Con el desprecio, se llega muy cerca, es decir, a quedarse donde está uno. Mi madre no es vegetariana, pero he conseguido con los años que deje ciertos tipos de carnes y coma mucha más verdura. Es un pequeño paso, pero menos es nada, ¿no?

Con esto no quiero decir que la discursión que tuve fuera de esto, ni mucho menos, así que nadie se sienta aludido. Yo creo, en mi caso personal, que el consumo de leche es un pecado venial dentro de todo lo bueno que puedo hacer para ayudar a los animales. Y quien no lo vea así, tiene un problema y dificilmente va a conseguir aderir muchos miembros a "la causa" (parece esto El Señor de los anillos ;-).

En mi casa se compran cosméticos (champúes, geles, cremas de afeitar, etc) no testados en animales. Nuestro coche lo elegimos en base a que el volante no fuera de cuero. El calzado que usamos no contiene ningún elemento animal, solo materiales sintéticos. ¿Cuanta gente es capaz de esto? Nosotros sí.

Bueno, que ya he soltado un rollo tremendo.

Besitos.

19 de diciembre de 2005

Pues no sabes lo que te pierdes

Buenas,

mi amiga Mar me ha hecho recordar una de las frases, junto al consabido y cariñoso "estas gilipollas" de mi padre, que más he oido desde que soy vegetariano. "Pues no sabes lo que te pierdes" se oye mucho cuando le comentas a alguien que no quieres jamón porque eres vegetariano. Yo creo que es que la gente es gilipollas y no tiene el más mínimo cerebro. O eso, o que los vegetarianos venimos de Venus, el planeta ese donde no conoces el jamón.

Vamos a ver, la mayoría de vegetarianos lo somos tras haber pasado una larga temporada siendo omnívoros. Un buen día, decidimos eliminar de nuestra dieta los cadáveres de animales y alimentarnos básicamente de verduras. Esto no quiere decir que no hayamos deglutido con anterioridad reses y bueyes como para parar un tren, simplemente significa que no vamos a comernos ninguno más.

Ganas dan de decir "¿Nunca te has insertado via rectal una botella de sidra El Gaitero? Pues no sabes lo que te pierdes". Que es que todo el mundo sabe de todo y tiene la posibilidad no sólo de opinar, sino de adoctrinarte desde su púltito de ignorancia suprema. Análogamente, le pueden decir a una monjita "¿Nunca ha practicado sexo? Pues debería probar los nuevos consoladores triples, que estimulan ano, vagina y clítoris" que si se recupera del infarto que la puede dar, seguro que les sonrie con cara de circunstancia y te dice algo así como "No, hijo, no". Pero esto seria una total falta de respeto hacia el colectivo católico, mientras que el colectivo vegetariano "esta gilipollas".

Besitos.

P.D: Cada día soy más fino y refinado en los comentarios ;-)

18 de diciembre de 2005

Una de callos (o como jugar con los sentimientos)

Buenas,

hoy hemos tenido comida familiar, con mis hermanos, mi padre y su mujer. Hemos ido a un sitio que no me gusta nada, que es una sidrería en la que la especialidad es el cabrito y similares. No me gusta, no por las especialidades, sino porque hay mucho ruido y los camareros son un poco desagradables. Pero bueno, al caso. Han puesto para picar una tapita de callos con garbanzos. Si hay algo que me de más grima que el pato laqueado de los chinos (por aquello que lo trocean en vivo) son los callos. El olor me repugna totalmente y el aspecto me parece vomitivo. Me parece incomprensible que alguien se pueda comer esa especie de panal de abeja blando. Total, que como me estaba dando muchísimo asco y a ellos no parecía importarles, he hecho algo que hacía muchos años que no hacía, he dicho algo así "¿Los callos son las paredes del intestino? ¿Por donde circula la mierda del animal? Lo habrán lavado bien." Mano de santo oye, a los dos segundos el camarero ha sido solicitado para retirar las dos tapas de callos entre improperios familiares (los dicen con amor).

Eeto me ha recordado al principio de ser vegetariano, que hacía muchas veces algo similar. Si alguien comía un trozo de vaca, pues yo mugía a su lado, si era oveja balaba, etc. Habitualmente el comensal no hacía ni puto caso, pero en ocasiones decia que no quería comer más y me insultaba o similares. Eso es evidentemente porque es muy fácil comerte una vaca si está fileteada y con salsa, pero si tuvieran que matar ellos al animal, los vegetarianos seriamos legión.

Para terminar, hace poco (joder, un par de años, como pasa el tiempo) mi madre me contó que no iba a comer nunca más carne de oveja ni similares. El motivo es que iba por el campo con unos amigos y vió una granja de ovinos en los que supongo los conducían al matadero. Me contó que se pegaron una tremenda llorera allí oyendo "los balidos de los corderos". Pero lo que más me sorprendió fue que me dijo que una de las que más lloraron, cuando bajaron al pueblo, se zampó una porción de oveja entre pan y pan. Y me hizo mucha gracia su indignación al respecto.

En fin, supongo que todos somos en el fondo vegetarianos y tenemos que rascar un poquito el barniz para sacarlo. Del mismo modo, posiblemente se terminaría al explotación infantil si cada vez que compramos un balón de futbol (por ejemplo), vieramos las condiciones que vive la persona que los ha fabricado. Pero esa es otra batalla.

Besitos.

16 de diciembre de 2005

De compras por el Eroski

Buenas,

esta tarde he salido tarde del trabajo y me he acordado que mi niña quería comprar unos roscos de vino. Yo la había dicho que se hacían con manteca de cerdo, pero ella estaba convencida que no. Total, que he ido al centro comercial y me he puesto a buscar algunos dulces navideños que pudieramos comer.

A los 10 minutos he empezado a sentir una tremenda aversión hacia los villancicos, no me quiero ni imaginar la impresión que tendran de ellos los que trabajen allí y tengan que oirlos durante 10 horas al día. Me he acordado que me dijo mi chica que en los centros comerciales había calzado sin cuero, por lo que he echado un vistazo. Más que un simple vistazo, he recorrido toda la sección de calzado. Hacía tiempo que no sentía tanto asco en un sitio. Que peste, que olorazo a cuero por toda la sección, que mal rollo. Total, que tras recorrer todos los zapatos que he visto he llegado a la conclusión que si pones una solapa de cuero, haces que el producto se venda mejor, dado que zapatos que me daban hasta verguenza de coger de lo malos que eran tenía una etiquetita que ponía "¡Solapa de cuero!" Como si eso fuera algo bueno. Así que con la decepción me he puesto con los roscos.

Como ya sabía yo, los roscos eran todos con manteca de cerdo. Lo que más me ha fastidiado es que todos los dulces navideñas traen la parte grasa del puerco, salvo unos tristes mantecados que inspiraban cualquier cosa menos apetencia de comerlos. Así que me he comprado unos papa noeles de chocolate para el arbol de Navidad y para casa.

Por suerte se me ha ocurrido entrar en el herbolario a por unas hamburguesas, dado que ahí he encontrado unos roscos que no tenía manteca. A precio de oro y sin azucar, pero roscos de vino a fin de cuentas. Todavía no se como estarán de sabor, pero por lo menos he logrado el objetivo.

Besitos.

P.D: Una pandereeeeeeta sueeeeeeena!!! Sal de mí, canción infernal ;-)

15 de diciembre de 2005

La empanada de mi niña

Buenas,

esta noche he llegado a casa después de un día malo. En el trabajo, malo malo, de esos días que no te importaría borrar. Ya ha amanecido mal cuando estaba soñando que hablaba con un amigo al que no le oigo bien y para mi horror he descubierto que quien hablaba era la radio y era la hora de levantarse. Frio y más frio. En curro, ya os he contado. Y el entrenamiento de los chavales (entreno a porteros de balonmano) para olvidarlo rápidamente. Total, que llegaba destrozado a casa y desde el descansillo he olido un aroma fabuloso. Como en las películas de dibujos animados que el cerdito vuela al olor de la tarta, pues yo igual hasta casa. Abro la puerta y está en el fuego la famosa (en nuestra casa) empana de mi niña, que está de muerte. Ahí va:

Empanada de verduras.
  • Ajo y laurel.
  • Un cebolla.
  • Tres zanahorias.
  • Un pimiento verde mediano.
  • Un calabacín mediano.
  • Berenjena pequeña (opcional).
  • Una lata pequeña de tomate triturado (de 400).
  • Media pastilla de caldo vegetal.
  • Sal, pimienta, azucar y tomillo.
  • Masa de hojaldre para empanadas (La cocinera).

Echamos en la sarten con aceite caliente un ajo entero (sin trocear) y la hoja de laurel. Cuando huela a ajo hecho (este fritito) le añadimos la cebolla picadita finita. En el momento que tengamos la cebolla doradita y blandita, echamos las verduras restantes bien picaditas. Cuando esté todo doradito (al gusto) le añadimos la lata de tomate triturado (si queremos con tomate natural, pues ale, a picar tomates). Añadimos las especias que hemos dicho y dejamos que se evapore el agua que tiene el tomate, hasta dejar un sofrito consistente. Todo se hace en unos 20 minutos.

Por otra parte, preparamos sobre papel albal la masa de hojaldre, extendiendola un poquito. Echamos dentro el sofrito, cerramos la empanada y la metemos al horno (mejor si está precalentado). Cuando veamos que se dore la masa, la sacamos, dejamos que se enfrie un poco (dado que por dentro quema muchísimo) y servimos.

Y ya está. Bueno, os dejo que mi olfato me indica que es hora de mover el bigote.

Besitos.

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