... o vida y obra de la tribu del tofu, como gusten ustedes.

9 de octubre de 2010

9 de octubre de 2010 – En la cocina

Mamá, que estoy aquí, no en la tele - Carmen con la boca abierta esperando una cucharada.

Buenas,

Hoy estoy en mi salsa, como se suele decir. No es que me esté rebozando en sudor, que también, si no porque llevo toda la mañana metido en la cocina. Los cristales de las ventanas empañados de tal modo que de vez en cuando cae un goterón de condensación. Tras esa fina de vapor de agua y materiales modernos, el frio y la lluvia empeñada en poner de moda los coches acuáticos. Los fuegos de la cocina, a tope. Ya han salido los chorizéticos de mi amiga Just del microondas, el seitán que me enseñó a hacer Elena está terminando de cocerse, el tomate friéndose, y la lombarda de nuestra comida, reduciéndose a su mínima expresión. Una mañana de las buenas, con el fregadero lleno de utensilios, y el líquido blanco de limpiar el gluten, encalando la encimera.

Por la puerta asoma Carmen con el pantalón en la cabeza y el culete al aire. La lavadora centrifugando y el lavavajillas perdiendo más agua que la que le entró al Titanic. En la radio, el método Vaughan, que desde el cambio de trabajo, ando con el ojal que no me cabe pelo de tofu. En fin, todo será aprender inglés, que si los niños pequeños de Londres lo hablan desde su más tierna infancia, yo también debo poder aprender.

Una mañana de fin de semana otoñal como otra cualquiera. Me encanta.

En lo electrónico, unido a que se me rompió la cámara, ahora ha caído el ordenador, y no sé si el router (si veis este post, es que todavía aguanta). Si es que no se puede confiar en las máquinas. Por eso prefiero los fuegos de gas, nunca me han dejado tirados.

Besitos.

5 de octubre de 2010

Sinchichas

Buenas,

una actualización rápida, que tengo menos tiempo que la mosca de la fruta. Este fin de semana, además de pasarme por urgencias por un dolor de espalda horrible, he hecho una receta de salchichas sin chicha. La idea la dio mi amiga Just en su blog, y el resultado es espectacular. Los ingredientes son pelín rebuscados, pero es que Just necesita complicar lo sencillo, muahahaha. Algunas recomendaciones / consejos. Cuidado con el tofu que escojamos, dado que el tenía yo casi se carga mi robotín de cocina. Alguna que sea textura suave, no textura ladrillo. Luego está el tema de mezclar todos los ingredientes, que me fue bastante complicado. Entiendo que por mi problemilla con el tofu, pero vaya tela. Una vez pasado el drama de pensar que has perdido la tarde y la paciencia, se ponen al vapor. Aquí, como siempre, depende del aparato que tengas para el vapor. Yo lo puse 20 minutos, y en algunas zonas se quedó demasiado hecho.

Dicho todo esto, el sabor es increible, y ver a mis peques comerse las salchichas sin protestar lo más mínimo, y con bien de gusto, no tiene precio. Hablando de costes, no se como sale de diferencia entre estas y la compradas, dado que tiene mogollón de ingredientes (y como dijo un dio un primo mio recordando un convite "y no fue barato").

En fin, hoy ni foto ni nada, que llevo unos dias un poco ploff.

Besitos.

25 de septiembre de 2010

En la playa (2 de 3)


Buenas,

Empecemos la memoria del día con un momento escatológico (acaba de caer un grillo al teclado, ansioso de conocer la historia) que nos da un ejemplo del glamour en el que vivimos envueltos. Estando en la piscina de niños, sale un señor de un WC que hay al lado y dice, a grito pelado y con los brazos bien separados “He echado una mierda así de grande, para el hotel”. A punto he estado de vitorearle, pero a lo mejor me hacía una tura turísitica por villa mojón y los mejores documentos gráficos de similares acciones a lo largo y ancho del mundo. No contento con ello, al rato ha llegado un amigo suyo y le ha dicho “He echado una mierda para el Zapatero, para el Corbacho y para el hotel”. Ya me imagino a la Sonsoles en Moncloa diciendo “ZP, te ha llegado un paquete de Cádiz por mensajería urgente”. Aunque personalmente me ha hecho más gracia el amigo, que le ha preguntado “¿Para Corbacho el del baloncesto?”. Qué bonito vivir en un país donde se confunde al ministro de trabajo con un jugador de la NBA.

Cambiando el tercio, Pablo tuvo ayer su momento de gloria, que será gratamente recordado como el mayor pucherazo de la historia de los concursos infantiles. Dentro del programa de animación para los más peques, tuvimos el Quiz Disney, donde hacían preguntas a los chavales sobre las pelis de dicha compañía. Total, que los que se sabían la respuesta, subían y mediante sorteo, respondían a ver si realmente conocían la solución. La pregunta era “¿Qué cambio La Sirenita por conseguir unas piernas?”. Esta película no la hemos visto, que somos más del estudio Ghibli, pero nada más oir la pregunta, salió corriendo como un gamo al escenario. Le reparten la bola entre decenas de niños y dice la chica, “El que tenga el 50 o el más cercano”. Toma, mi Pablo el 50. Se acerca al micrófono y dice, con toda la seguridad del mundo “La sirenita cambió las piernas por su cola”, como si fuera lo más evidente del mundo. La chica se quedó sin saber qué decirle, dado que a fin de cuentas tenía razón. ¿O acaso se convirtió en la cangurita, con el cangrejo en la bolsa? Así que le volvió a hacer la pregunta, especificando que no se refería a la cola. Un pucherazo como no se veía desde Franco, vamos hombre ya. En fin, mi Pablo bajó del escenario sabedor de llevar la razón.

Tengo al medio calabacín indignadísimo, dado que el buffete (el de comer, no el de abogados) es de poca calidad vegetal. Hoy casi le coge de un huevo al cocinero para explicarle que el jamón york en lonchas no es vegetal, dado que se le ha empeñado que su cus cus lo era. Y es que vivimos en el país, y sobretodo en la zona, donde todo plato debe llevar de adorno, un trozo de animal. Incluso había un brócoli salteado, con su jamón. Así que hemos decidido que para el próximo año, nos iremos a un hotel sin media pensión, que nos saldrá más barato y mejor. Por suerte los peques comen bien, que si no. Para que vamos a engañarnos, yo no ceno mal, pero para lo que vale …

Y poco más, acaba de terminar la noche funki, con los animadores con las pelucas que descartaron los pelochos por excesivamente llamativas. Ah, y ayer fui a hacer unas fotos nocturnas, dado que en un cielo oscuro hay más estrellas que pelos en el culo (o es granos de arena en el mar). Da lo mismo, el caso es que había unos pescadores con unas linternas que me jodieron la vida. Por suerte se me había olvidado el disparador, y no podía afotar ná de ná, jurjur.

Besitos.

18 de septiembre de 2010

En la playa (1 de 3)


Buenas,

ya estamos en la playa la tribu del tofu al completo. La semana pasada, además de por tierras cántabras, estuvimos en la feria del pueblo. Este año lo que más les ha gustado a los peques ha sido un castillo inflable enorme (que salieron magullados) desde el que Carmen se cayó como 5 metros para abajo rebotando para salir muerta de la risa, y una noria. Muchos niños se bajaban llorando como magdalenas (sigo con el enigma del lloro de las mismas) para estos dos para nada. Carmen saludaba con la mano flácida, como Sisí Emperatriz, y a Pablo le faltaba cabina. Aunque lo mejor, la conversación con mi madre. Le dice “Pablo, ¿te puedes aguantar?”, y contesta, “No, que ya oigo cohetes en mi culo”. La que casi no se aguanta es la abuela y se nos mingita ahí mismo.

Volviendo al tema playa, ayer por la noche tuvimos espectáculo “de payasetes y bailarinas” en palabras de Carmen. El espectáculo no estuvo mal, sobre todo por tener parte para adultos a cargo de una equilibrista búlgara. ¿Por qué? Porque decidió vestirse con un tanga, y en algunas contorsiones tuvieron que sacar oxígeno para los abuelitos patidifusos. Por cierto, que manera de doblarse. Y qué poco dejó a la imaginación. Volviendo al tema, salió un señor (alias “payasete”) al que pusieron una camisa de fuerza. Estas, para el que no lo sepa, se atan por la entrepierna con una cinta. Y en estas dice Carmen, a grito pelado “Tiene pepe”. El “pepe” es el aparato urogenital femenino en nuestro argot. No contenta con eso, me viene y me dice “Papa, ¿tiene pepe o colita?”. Le faltó subirse al escenario a asegurarse, que no se la veía nada convencida.

El tema de la comida no está mal. Es buffete de esos, y siempre se pilla algo. Hoy en concreto una decepción al descubrir los peques que lo que decía yo que no era helado de chocolate, efectivamente era de caramelo. Qué cara de ascuzo. Y es que un hotel como este tiene que tener un surtido enorme de dicho producto, dado que la mitad de los habitantes son niños deseosos de azúcar chocolatado. En fin, hoy había un cus cus con lombarda cruda, de extraño aspecto pero buen sabor, unas zanahorias cocidas y salteadas con cebolla, gazpacho, y unos canapeses de esos finolis que te comes de un bocado. Se ha cenado bien, que luego no hay quien duerma.

Por cierto, ¿los niños que pilas gastan? Si viérais la panzada matutina de playa os da algo, y han vuelto como motos los dos. Casi tenemos que darles un somnífero para un ratico de descanso. Y es que Pablo ha nadado hoy en el mar, como si fuera un arenque. Al principio no quería ni a tiros, para terminar rebozado como una roqueta, castigado por las olas, y más contento que un sarmiento. Carmen ha comprobado que con los manguitos también se flota en el mar, así que tendré que llevarme una cuerda para evitar que se me cruce el estrecho en un arrebato de rebeldía. Por cierto, la jodía ya nada en la piscina ella sola. No mucho, pero lo suficiente para no ahogarse si se cae a la pisci. Y es que al medio calabacín no le gana nadie a cabezota.

Mañana hablamos sobre atuendos de playa, que hay alguna que lleva más etiqueta que prenda tapándola, jurjur.

Besitos.

21 de agosto de 2010

El carné de la biblioteca

¡Qué frio! Me van a dar los siete males - Carmen (2 años), para estupefacción de media sección de congelados.

Buenas,

la semana pasada nos fuimos por la mañana a la biblioteca municipal, en una de las visitas más emocionantes de la corta pero intensa vida de Pablo. Tienen una sección sólo para libros de niños, con todos esos tomos que el libro digital nunca podrá sustituir (en tres años me comeré mis palabras con salsa de soja). Como les gustó tanto, sobretodo a Pablo, decidimos hacerle el carné de la biblioteca y coger unos libros para la semana que se quedaban con mi suegra los dos. Total, que le hicieron la foto y le dieron el carné. La cara se le desconfiguró y me miraba como diciéndome "¿No te das cuenta de cuan importante soy?", aunque cierto es que primero me preguntó que si era el carné de conducir, pero no quitemos mérito al logro. Tan contento se puso, que lo llevó a todos los sitios, y a todo incauto que le hacía caso, le enseñaba el susodicho, como si de un agente de la secreta se tratase. Qué maravillosa es la niñez con estas pequeñas cosas.

Hablando de pequeñas cosas, otro emocionante momento de la semana pasada fue la recolección de la almendra. Cuando nacieron los dos insurrectos estos que llamo hijos, plantamos un almendro para cada uno, pero le salían pocas almendras y un día desaparecían. Total, que el domingo bajé a ver como estaban los riegos y las almendras me miraron con cara lasciva. Ummm, llamé a mi ayudante preferido en materia almendril, y bajo con el saco de recolectar. No quiero decir la cantidad que cogimos, dado que me haría parecer prepotente, pero que tiemble Jijona y su turrón, que vamos a desestabilizar el mercado. Siete almendrazas como siete soles, que nos duraron lo que se dice tres segundos, si contamos que en la casa éramos ocho personas. Snifm, snif, tanto trabajo de un año para durar tan poco. Por cierto, Pablo trató de partir una con una piedra y casi la perdemos (la almedra, ni el el dedo ni la piedra).

Y llegó la semana de la libertad, que básicamente ha sido de ir todos los días a cenar por ahí, con exposiciones y centros alimentarios orientales. Adquirimos un "pollo vegetariano" congelado que hizo que el Santoku tuviera que esforzarse (medio milisegundo) para trocearlo. Ah, ¿que no os he hablado de Santoku? Ummmm, no se si contarlo, dado que es una historia con mucho filo, muhahahaha. Nada, nada, lo cuento, que se que os interesa mucho, je, je. Resulta que el otro día nos fuimos a una tienda, que no diremos que es el Corte Inglés por no hacerles publicidad, a por un cuchillo especial que cortase más que los que tengo actualmente. Y allí estaba Santoku, desafiante, insinuante, esperándome. Un flechazo, y eso que tenía otros por elegir, pero estas cosas te llegan muy adentro, jurjur. Total, que me he comprado un cuchillazo que me ha costado un dineral, pero que corta por intimidación. Tu lo pones encima del pimiento, y este se autocorta por no ser digno para semejante cuchillo.

Como iba diciendo, además del pollo ese vegetariano, volvimos a comprar gluten frito en lata, que está de muerte con la salsa esa picante. Realmente, a lo mejor lo bueno es la salsa, pero no nos la vamos a comer a cucharás, ¿no? Aunque mejor que nuestra visita a los supermercados orientales, fue que vimos una exposición de Robert Cappa (el de la foto del miliciano muriendo en la guerra civil española y el soldado desembarcando en Normandía) y subimos a la terraza del Círculo de Bellas Artes. Si nunca habéis ido, no se a qué esperáis, tanto a hacer fotos, como para ver Madrid desde arriba. Una pasada.

Otra cosa chula que nos ha pasado es ir a una pizzería llamada Pasta Nostra (que estaba vacía, qué pena para un negocio). Es una cadena, o por lo menos hay varios locales en Madrid. Las raciones de pasta son ENORMES y bastante bueno. Las pizzas son un poco finas, pero también grandes. Lo que iba a contar es que han cambiado la carta, y tienen la mayoría de los platos unos símbolos donde te dicen "Preferencia del chef", "Con cerdo", "Para celiacos", "100% vegetal". ¿Ein? ¿100% vegetal? Pozí, tienen mogollón (para lo que es el mundo real) de platos 100 vegetales. Además, si no te comes todo, te lo meten en un tupper para llevar. Y no demasiado caro.

Y eso es todo para un post que comenzó ayer por la mañana, mare mía que de interrupciones.

Besitos.

14 de agosto de 2010

Sábado por la mañana


¡Allá vamos, feria!! - Carmen demostrando ilusión por esas pequeñas cosas

Buenas,

la semana que empieza la llamamos la semana de la libertad, o la semana sin los peques. Cierto es que se tiene morriña de ellos, pero también es cierto que la vivimos de un modo tan intenso, que ni da tiempo. De todos modos, esta semana fuimos a un concierto de jazz a una conocida sala madrileña, y antes tratamos de cenar por la zona. Como diría Roy McClour (uno de los Simpsons que no se escribirá ni así) fuimos unos pardillos de primera, y nos metimos en un glamuroso bar. Con decir que tenían un servicio de micro trabajadores de limpieza, que el medio calabacín denominó "No le falta de ná, hasta cucarachas". Por lo menos las bravas estaban buenas, y entre lo que picaban y lo calientes que salieron, ahí no podía quedar ni medio germen. Por cierto, hablando del amor y de la amistad en la pareja, el medio calabacín se comió una y le pregunto "¿Queman?", y me responde entre lágrimas de emoción "No". Cagonmivida, quemaban como si las hubiera calentado Pedro Botero en las mismísimas calderas del infierno.

La semana pasada nos pasamos por una feria permanente que hay de ciencia, cuya principal particularidad es que es para que los niños toqueteen. Ni que decir tiene que Carmen enloqueció. En particular, lo que más le gustó era una palanca que si la levantabas, subían unos moldes de burbujas de jabón. Era para demostrar que las pompas utilizan el espacio óptimamente, y se ve que le marcó a mi peque, por que casi se queda con el mango para ella. En la foto del día, se ve a Carmen admirando de cerca una obra realizada con miles y miles de dados, todos del mismo tamaño y color. No confesaré si tenemos un dado de esos en casa y se ha quedado Einstein con una calva. Por cierto, un genio de su talla, ¿como ha pasado a la fama como un tipo con la lenguaza fuera?

Por cierto, dentro de la semana de la libre morriña, tenemos que pasar por un supermercado de esos chinos, dado que el gluten frito ese, con la salsa esa que comentaba el otro día, está de muerte. Desde luego, no es la opción más sana, pero está buenísimo. En dos días, nos hartaremos y se quedará en la alacena (no tenemos alacena, pero es tan bonita la palabra y pensar en tenerla ...) hasta que vuelva la moda o caduquen en el 2080 (nos vendrá bien en caso de invasión zombi).

Se acaba de levantar Carmen, y el despertar de los peques es un momentazo, dado que están más tiernos que la margarina al sol. Aquí la tengo comiéndose unas tostadas con aceite, que no es su desayuno, dando unos mordiscos que le va a arrancar un dedo al medio calabacín. Por cierto, ayer empezó "quiero jamón", y me recordó muchísimo a Ponyo, entre lo que se le parece y la frase esa. Le pregunto "¿Qué es el jamón?" y me dice "No lo se, quiero jamón". Muahahaha, a esta niña le ha hecho la boca un fraile. El asunto jamón se saldó con pan con tomate y sandwich de tofu, pero me hizo gracia.

Pues nada, después de pasar ayer por una extraña celebración toledana, llamada "Los gigantones", donde salen primero unos hombres disfrazados de mujeres y unas mujeres disfrazadas de mujeres hawaianas, con una carroza individual que no pasa por las estrechas calles, seguida de una banda de música, de cuatro gigantes con prisas y de otra banda de música, nos pasamos por la feria. Que como siempre, lo más divertido las cosas en las que haces algo, como las camas elásticas, o un castillo de Shreck que cerraba la boca comiéndose a los niños. Y hoy nos vamos a ir a la biblioteca municipal, que está en un emblemático edificio ("papá, quiero ver donde disparan las flechas"). Lo pasaremos de perillas, que se suele decir.

Besitos.

P.D: Poco tema verde, lo se, pero es que en verano .....

1 de agosto de 2010

Tarta de Santiadinosaurus


Si te ahogan las penas, no se las cuentes a tus amigos; que se rían de su p#t@ madre - Antonio Gamero, descanse en paz.

Buenas,

ayer tuvimos una mañana cocinera, primero hice un cocido, muy adecuado para los 40º a la sombra del exterior. Y después, para algarabía de los peques, un postrecito, que nos dejó esta divertida conversación:

Yo: Vamos a hacer una tarta de Santiago!
Pablo: ¿Es su cumpleaños?

Muhahahahahaha, por suerte no vino el susodicho Santiago a por ella, que tiene que estar en un estado deplorable. La receta la cogí del forovegetariano, de mi amiga Just, y como el Santiago ese no me patrocinaba, la decoramos con formas de dinosaurios que molan más. Me quedó un poco cruda y demasiado dulce, pero lo suficientemente bien como para animarme a hacer otra:

Tarta de Santiadinosaurus.
  • 250 gramos almendras picadas (o enteras y las picas tu, que hay que explicarlo todo)
  • 60 gramos de sirope de ágave (o 120 de azúcar, aunque este dato es una estimación, mejor el sirope)
  • 250 ml de agua.
  • 4 cucharaditas de no-egg (unos polvos que sustituyen al huevo, una maravilla, oiga).
  • 1 cucharadita de ralladura de limón.
  • 1 cucharadita de bicarbonato.
  • media cucharadita de vinagre de sidra o de manzana.
  • 1 pellizco de sal.
  • Azúcar picado o fructosa para decorar.
El misterio de esta tarta radica en usar las proporciones indicadas. Una mínima desviación, puede ser fatal, así que usar el termino "chorretón de sirope" como use yo.

Echamos todo en un bol, salvo las almedras picadas. Removemos hasta conseguir una pasta uniforme, y vamos añadiendo las almendras poco a poco sin dejar de remover. Cuando tengamos una masa compacta, vertemos sobre un recipiente para el horno. Es interesante que se use el famoso "papel de horno" para evitar que al sacarlo consigáis el efecto "desplome" y pase de tarta a revuelto de tarta.

En el horno lo tenemos entre 20 y 30 minutos (más los 30) a 180º. La tarta sube bastante, con lo que mejor que el recipiente sea algo profundo (que se vea el fondo sin necesidad de medirlo con una piedra y oyendo lo que tarda en volver el eco). Para saber si está, pinchamos con un cuchillo, si sale limpito, es que ya está, si no se clava, es que se ha quemado (o que la estás clavando en el horno), y si sale sucio, es que no está. Es importante no andar abriendo y cerrando el horno, que se escapa el gato, como dice el dichoso dicho. Ah, y espolvoreamos el azúcar picado sobre la tarta, con la plantilla de por medio. Si espolvoreamos con la tarta de por medio, quedará muy limpia la plantilla y toda la tarta como las montañas del Himalaya.

Delicious, que dicen estos malandrines y pillastres.

Después de hacer la tarta, nos fuimos a ver a mi madre, que parece ser que un vecino abusaba de su buena fe en cuanto a las nuevas tecnologías, y en especial a las redes inalámbricas. En lo que le daba matarile, sacaron la plastilina y estuvieron jugando. Al terminar, Pablo se dedicó a coger los trocitos pequeños (sin decir nada, a su rollo) y ponerlos en un cartón. Cuando terminó, se fue silenciosamente a la basura, y los tiró. Estoy sopesando una prueba de ADN, que estos no son mis genes, jajajajaja.

El día antes, fuimos a celebrar mi cumpleaños pasado y en el camino se reflejó esta conversación:

Carmen: Vamos a la pisci.
Mi madre: ¿A la pisci?
Carmen: Si, a la pisciría.

Lo mejor de todo esto es que estoy convencido que hace estas cosas para vacilarnos, dado que dice pizzería perfectamente (y pizza margarita).

Por cierto, ya encontré con qué comernos el gluten frito ese que compré en los chinos. En el Hipercor encontré una salsa de color marronaceo, que vale un congo, pero que al medio calabacín le gusta. Es con leche de coco y curry. Frió / coció unas verduras, sofrió el gluten, le echó la salsa y buenísimo con unos fideos chinos. De esos platos que se te cae la lagrima al ver que se va terminando. Tengo que echarle un ojo a las recetas de mi lector, el Senyor_X, que me quedan latas como para pasar una guerra (de menos de 100 años, a ser posible). Y es que cuando compro, compro de verdad. No soy de esos que compran una lata de algo, ¿por qué adquirir uno cuando puedo tener 10 y almacenarlos en las estanterías? Eso me pregunta el medio calabacín cuando descubre que podemos enharinar a medio salvaje Oeste, muahahahaha.

Y poco más que decir. Unicamente la desgracia de que mi frutero se ha ido de vacaciones, con lo que tendré que sucumbir a los placeres del Mercadona o del Carrefour. ¿Se sentirán así los médicos cuando hacen un tacto rectal? Me refiero al ponerte los guantes al coger la fruta, claro.

Besitos.

24 de julio de 2010

Indiscrecciones varias


Buenas,

a principio de semana nacieron mis mellizas sobrinas, cuyo conjunto de tamaño y peso no superaban al de mis peques al nacer. Pero han nacido muy sanas para lo chiquititas que son, más guapas. Qué locura, dos iguales para hoy, que dicen los que venden cupones. Total, que fuimos a ver a la madre y al padre al hospital, dado que a las peques no se las podía ver por estar en la UCI. Y el hospital este es muy gracioso, porque tiene separado el baño de los bebés de la habitación por una especie de torno. Y el baño es acristalado, por lo que todo el que pasa por el pasillo, ve como les bañan. Madre mía, tu que coges a tu bebé como si se fuera a romper, y la enfermera lo cogía como si estuviera bañanado un melón de Villaconejos.

A la salida, nos cruzamos por un grupo de musulmanes, de estos que van con una especie de túnica blanca con un gorrico de ganchillo en la cabeza. Y dice Pablo, "Mirad, se van los médicos!!!" y empeñao "¿Y por qué se van los médicos?". Jajajajaja, que risa. Por cierto, le está enseñando mi suegra a leer, y como dice el refrán "donde el caballero español no llega con la espada, llega con la punta de la .........". Así que, cuando no sabe lo que pone dice cosas como "Mi mamá me adora", a ver si suena la flauta. Con este ingenio, llegará lejos el pequeño calabacín.

El otro día fui a comer a Madrid al restaurante vegano que dijimos el otro día con una forera del foro vegetariano. Nos sentamos a comer, llega la camarera, me mira, se le ilumina la cara y dice "¡Habéis vuelto!". Esto, si, claro. "Qué bien, que niña más linda tienes, ¿y qué tal el mayor? ¿Y tu mujer?". Y yo pensando "Anda, que como para tener un lio estoy". Y es que la gente es muy indiscreta, entiendo que con buena voluntad, pero anda que si llega a ser mi compañera una rica heredera de una fortuna austrohúngara a punto de morir, y que en esa comida iba a testar a mi favor, me deja sin un leuro. En fin, como un día que nos trajeron comida china a casa y asoma el chino la gaita por la puerta y dice "Ummm, sofás nuevos ....... ummmm, chica nueva!!".

Luego me fui con la rica heredera austrohúngara a un supermercado de comida china, que me gusta más a mí una exótica comida basura que a un tonto un lápiz. Compramos una cosa que ponía que era pato para vegetarianos, hecha a partir de gluten frito, amén de mil variedades en las que cambia la etiqueta pero el contenido es el mismo. No es que sea una maravilla, dado que hay que cocinarlo, pero para algunos platicos puede valer. Lo que si que es cierto que no es demasiado barato, me lo esperaba yo a precio de ganga. La otra cosa que compré es un kilo de cacahuetes crudos, que van a afectar incluso en la órbita de la luna, dado que voy a ponerme como un popótamo. Qué ricos.

Y eso es lo que cuento. Carmen está mucho mejor esta semana, dado que al no ser hija única ha recuperado el buen karma. Y Pablo lo está pasando estupendamente en el campamento veraniego. Bueno, se me olvidaba una anécdota que demuestra la bueno que es. El primer día que fui a buscarle me le encontré comiéndose el pan que habían hecho como actividad y me decía que tenía mucha hambre. Así que para el segundo día le pusimos dos sandwichs de tofu blandito. A la salida le pregunto y me dice "Mama se ha confundido y me ha puesto dos, así que he compartido el segundo". Ains, me temo que no le estamos preparando para el mundo.

Besitos.

13 de julio de 2010

La boca de la abuela sin dientes

Papa, nos vamos a chocar - Carmen "en ocasiones veo choques"

Buenas,

tras la cita premonitoria de Carmen, a la vuelta de la esquina había un accidente leve. ¿Casualidad? ¿Premonición? El caso es que por el ojete que no me cabía un pelo de gamba de tofu.

Estas semanas estamos de padres de hija única, dado que tenemos a Pablo con la suegra en la ciudad imperial. Esto está motivando que Carmen esté alcanzando unos niveles de pelmez, que no hacen si no corroborar que es más fácil cuidar de dos que de uno sólo. Pablo no debe estar mal, dado que el otro día, cuando nos íbamos de vuelta a casa dijo "Abuá, ¿a que Carmen no se queda?". Cría hermanos, que los tendrás lustrosos. De todos modos, dejamos a Carmen por la mañana para ir a hacer unas compras con mi suegra y le dijo, muy contenta, "¿Papa y mama se han ido a Madrid?". Vaya tela que tenemos con el duo calavera.

Hoy por la tarde hemos estado de manifestación laboral, por temas que no vienen al caso, y he visto dos claros indicios de futbolización. Por un lado, todo el mundo iba con sus chismes para hacer ruido de los restos de la celebración del mundial. Y por otro lado, al irnos un "sindicalista" de profesión, de esos que no son de la empresa pero ayudan en este tipo de actos ha tenido un encontronazo con la policía. Estaban bloqueando la entrada al metro, y han ido a disuadirles de su empeño por medios expeditivos. Total, que el policía ha golpeado a uno de ellos, levemente, y se ha caído el tipo como si le hubieran hecho un penalty en el área. No se, me ha dado un poco de vergüenza ver a ese señor fingiendo un golpe tremendo (es que se veía el teatro como muy estudiado). En fin, espero que sea por una buena causa.

Después hemos ido a la pequeña china que hay en un parking de Madrid, y hemos estado en el super. Lo más destacable, además de que los fideos de arroz tienen un precio irrisorio y de que puedes morir de sobredosis de gengibre rosa por menos de 5 euros, han sido unos snacks que son dignos de ver. Son una especie de lonchas de tofu fritos para tomar como snacks. Lo gracioso es que son de la marca "Boca de la abuela", con un dibujo de una abuela que da un miedo que te cagas. Se le debieron caer los dientes a la pobre mujer, con lo que tiene que comer las cosas así. No se si me voy a comer el producto, pero entiendo que comprándolo estoy ayudando a que la pobre abuela se ponga una piñata con dos filas de dientes para comer otras cosas. Angelica.

Luego hemos estado en un restaurante vegano que hay en la zona. El ambiente curioso, con una tele al fondo donde daban unas imágenes como de una secta, donde se agradecía al sumo no se qué su aportación y una rubia platino en una hamaca reía y conversaba con lustrosas mancebas interculturales. El servicio bien, pero quizá pelín plúmbeo, sobretodo por la insistencia de usar la palabra "vegano" en vez de "vegetal". Manías mías. Lo importante, la comida ha estado genial. De primero he comido una ensalada de brotes de soja con una salsa de algo muy rica, mientras que el medio calabacín se ha crujido una ensaladilla rusa (otro día hablamos de mi ancestral odio a dicho producto) y Carmen unas croquetas que ha asustado a la camarera verla comer. De segundo he comido un pollo con salsa que estaba buenísimo, ella un seitán al curry de aspecto tenebroso (me recordaba al perol de ojos de Indiana Jones) y una tortilla de patatas. Esto ha sido para saber si realmente puede estar tan buena como dicen. Y creo que le he cogido el truco a como hacerla yo en casa, aunque esta no estuviera increible.

Ya de vuelta a casa, nos hemos separado y me he quedado a hacer fotos nocturnas. En la puerta del Sol he estado mirando a los educados turistas trepando encima de nuestro castizo oso, cuan cavernicólas. Desde luego, en su pueblo serán muy respetuosos, pero se asilvestran cuando vienen a la península. En fin, a ver si alguno se cae y se parte la rabadilla. Jijiji, rabadilla, que palabra más repipi.

Besitos.

22 de junio de 2010

Pintando con las manos


Papa, estoy pochadita - Carmen al salir de la bañera.

Buenas,

hoy nos hemos puesto los bañadores, las toallas, las chanclas, el churro y los manguitos, y hemos encaminado nuestros pasos hacia la piscina. Y estando ya en el recinto, con los niños con los ojos como personajes de manga, nos ha dicho el socorrista que la piscina no se podía usar, que había "habido un problema" con el cloro. Dicho de otro modo, que la había liado parda el mozo. Y es que no me extraña, que tenemos una comunidad basada en "los más baratos" y luego pasa lo que pasa. Bueno, para suplir la pena, hemos sacado los botes de pintura de dedos, desplegado el rollo de papel, quitado la ropa y hemos montado un collage con los dedos de no chupárselos, por que nos hemos puesto buenos. Pablo ha hecho su recién típico dibujo de un señor, sobre la base de churretes inicial. Carmen ha optado más por el concepto "a ver cuanta pintura me cabe en las manos" y ha hecho un "gran manchurrón verde oscuro hasta romper el papel y pringar la mesa". Así empezó Dalí, queridos.

Por cierto, esta tarde me ha dicho Pablo "Papa, esté pistacho es verde" con cara de asco. Os juro que llevamos merendando pistachos hace como un año, pero hoy ha pillado uno más pelado y le ha sorprendido el color.

En lo que escribo, me estoy tomando un brócoli al vapor, con especias por encima y sin aceite, que me acabo de acordar que no le he echado y no queda más que una hoja de perejil. Cada día me va mejor este tipo de cenas, al vapor y con poca historia. Además, que tardo menos, que estoy más perro que Rantamplán. Al hilo de contar esto, me estoy acordando de una amiga - lectora del blog que me ha contado hoy que la borraja es su verdura preferida. Sinceramente, la considero una verdura no comestible (a la borraja, no a mi amiga), que una cosa a la que la tienes que pasar la espontex antes de usarla, no está diseñada para expulsarla normalmente al final del sistema digestivo.

Para terminar, el otro día Pablo me ganó al "veo veo". Y es que me alucina lo maravillosamente bien que es capaz de dar pistas sin contar que es. Hace tiempo dijo "es una cosa muy larga con luces" (íbamos en el coche) y me alucinó que se refería a un túnel (que habíamos pasado uno hacía poco). Bueno, cuando me ganó, que os gusta verme humillado. Me dice "empieza por pa", y acabábamos de pasar una obra que causó gran revuelo en el coche. Total, que empiezo con el repertorio habitual de tonterías "paquidermo", "pala", "parafina", "paleolítico", etc. Pero nada, ni idea. Así que me dice "Tiene vallas". Y yo fijado en la obra. "Tiene arena". Y yo, erre que erre. Así que me dice "es de colores, azul, verde, rojo". Y entre que no me enteraba, y Carmen diciendo "Macarrones con tomate" a todo estrozo, tuve que rendirme. ¿Sabéis que es? Las respuestas en los comentarios, muahahahaha.

Besitos.

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