... o vida y obra de la tribu del tofu, como gusten ustedes.

9 de marzo de 2006

Me ha gustado mucho

Buenas,

hace un tiempo que el Ministerio de MedioAmbiente (www.mma.es) lanzó una campaña bastante inteligente e irónica. No tiene nada que ver con nuestros temas, pero me apetece comentarla. Yo la oí primeramente en la radio y luego, al lanzarla a la televisión, creo que le han quitado la ironía que desprendía la radio, pero sigue estando muy bien. La campaña es algo así:

Voces en off hablando:

- Por tirar un botellín al campo no pasa nada.
- Por dejar el grifo abierto para que salga fresquita, no pasa nada.
- Por tirar una colilla por la ventanilla no pasa nada.
- (con vos de tremenda repipi) por hacer una barbacoa en este preciooooooso pinar no pasa nada.

y más voces en off que ahora no recuerdo. Me ha gustado la ironía que emplean, y como se lanzan a atajar directamente el problema. Y el tema es que de respeto andamos muy mal. No hay ningún tipo de respeto por nada ni por nadie. Así que por los animales, chungo petaca. Por cierto, lo de la barbacoa en el pinar es genial (como lo dice) aunque tristísimo el fondo.

La campaña de televisión es igual, pero salen los efectos de dichas acciones. Por ejemplo, con lo del grifo abierto se ve como se vacía un pantano. O con lo de la barbacoa, se quema el pinar entero.

En fin, que me ha gustado mucho la campaña del ministerio. Y si ahora al que quema el pinar el cuelgan del aparato urogenital de un abeto de plástico y lo queman vivo, pues ya me enamoro de ellos.

Besitos.

8 de marzo de 2006

La pequeña Raquel (Versión publicable)

Qué terrible paradoja estaba sufriendo Raquel. Ella, que durante toda su vida se había dedicado a ayudar a parir animales, se encontraba en la sala de partos del hospital de La Paz de Madrid. Allí, sufriendo, esperaba el nacimiento de su bebé, una pequeña raquelita a la que querría más que a nada en el mundo. Con cada una de las piernas apoyadas en sendos frios trozos de metal, el médico decía.

- Un poco más, un poquito más que ya sale.

Con un esfuerzo sublime, sintiendo que su cuerpo se partía en dos, dió el último empujón. Su marido, que había estado durante todo el parto a su lado, apoyándola, se inclinó a mirar. Una enorme satisfacción le recorrió todo el cuerpo, estaba viendo la cabeza de su pequeña. La niña añorada que tanto deseaban ambos. Se agachó sobre la cabeza de Raquel y le susurró al odio.

- Mi vida, ya se le ve la cabecita, un esfuercito más, por favor - susurró con una ternura extrema.

Con la fuerza que sólo las madres tienen, olvidó todo el dolor y sufriento que tenía. Esas palabras, esas dulces palabras de su marido, habían sido el mejor bálsamo que podía oir en ese instante. Volvió a empujar y lo oyó claramente. Aunque lo dijo en voz muy baja, casi entre dientes, oyó al doctor decir "Ya la tengo". A los pocos segundos, aunque parecieron horas, la pequeña Raquel lloraba por primera vez. El aire penetraba por sus pequeños pulmones acariciando su interior y ella lo expulsaba en un canto de libertad. A los pocos días, salieron del hospital con la pequeña Raquel en perfecto estado.

No había pasado mucho tiempo de esto, cuando, en la madrugada de una lluviosa noche, Raquel recibió una llamada. Una vaca se había puesto de parto y necesitaban de su ayuda. Malhumorada por tener que dejar en esas condiciones la cama, montó en el coche y fue hacia la granja. Dentro de un mugriento establo, de paja mohosa, se encontraba una vaca pequeña, con evidentes problemas para dar a luz. La vaca sufría lo indecible, mientras que los hombres que la rodeaban no hacían nada que la evitara dicho sufrimiento. Por un momento, mientras se acercaba con el instrumental, Raquel vió una imagen. Una imagen borrosa, pero que ella comprendió con horror lo que significaba. Era la primera vez en su vida que sentía esto. Ella, que en tantos partos animales había estado, se vió claramente reflejada en aquella pequeña vaca. Vió que aquel maltrecho animal estaba luchando con todas sus fuerzas por que su ternerito naciera, del mismo modo que meses atrás ella luchaba por ver nacer su pequeña.

En aquel momento, no supo interpretar esa oleada de sentimientos. Terminó el trabajo con la profesionalidad que le caracterizaba, aunque está vez le añadió una buena dosis de cariño a su trabajo, y volvió a casa con su pequeña hija. Esa noche no pudo dormir bien, no entendía porqué ver aquel parto le había causado tanta impresión, dado que aquel era su trabajo. Semanas más tarde, fué al mercado como todos los miércoles, a hacer la ruta que tan programada tenía. Al llegar al primer puesto en el que siempre se detenía, alzó la cabeza y contempló con horror un rostro que le era familiar. Un rostro al cual había ayudado a nacer días atrás. Colgado de un gancho, la cabeza del ternerito sonreía con malévola expresión.

--------------------------------------------------

Este relato tiene dos finales, hoy os pongo el "alegre" y mañana el "duro". Con estos temas no saco cosas graciosas, que se le va a hacer

Besitos.

7 de marzo de 2006

Cambiando de tercio

Buenas,

para no aburriros con relatos, os cuento una pequeña anécdota que me gustó mucho de una película que vimos el fin de semana. La película se llama "Sky High, una escuela de altos vuelos" y trata de unos chavales que tienen superpoderes. Bien, el caso es que una chavala (que viste de verde) tiene el poder de hacer crecer las plantas. Con un gesto de la mano, hace crecer una manzana, o que los árboles se elonguen y vuelvan a su posición, etc.

El tema es que una frase de la película dice, ante el ofrecimiento de una madre de unos huevos con bacon, "No quiero, mi madre habla con los animales y le han dicho que no les gusta que los comamos". Que razonamiento más simple, y a la vez rotundo. Puede resultar pueril, pero como mensaje subliminal queda muy bien.

Así que me he hecho superfan de la chica esta y de su madre, por supuesto.

Besitos.

6 de marzo de 2006

Ernesto

Ernesto esta sentado en su sofá, como todas las noches. En la mesa, el esqueleto mal mordisqueado de un ave, posiblemente una gallina. De la chimenea procedían cansinos sonidos del crepitar del fuego y la televisión aburría a los espectadores con una extraña enfermedad que recorría el mundo. Ernesto tenía la mirada perdida siguiendo el movimiento de una mosca que, sofocada por el calor de la sala, volaba pesadamente. Parecía un insecto viejo, que simplemente se mantenía en el aire por la costumbre, o por aferrarse a ese sueño que tenemos los viejos de creernos todavía jóvenes. En un momento dado, la mosca fué a parar al alcance de Ernesto que, instintivamente, de un manotazo la aplastó contra el brazo del sofá.

- Mierda, que gorda era - musitó mientras frotaba su mano contra la pana del pantalón.

Pesadamente, se levantó y se arrastró hacia el cuarto de baño. Allí, sentado, trataba de ordenar mentalmente como había llegado hasta esa penosa situación. Recordaba que él había sido feliz algún día, que su vida era monótona pero completa, ¿en qué momento se había salido de ese camino tan bien trazado? y lo más importante, ¿porqué lo había hecho?.

De repente, mientras se hallaba con el papel en la mano, se abrió estruéndosamente la puerta de la entrada. Oyó pasos, gritos y gruñidos. Pero sobre todos ellos, una extraña voz chillaba desconsolada. Una voz que claramente no era humana pero que se le clavaba en los más profundo del corazón. Un grito que helaba la sangre y que recordaba vagamente al de una madre destrozada por la muerte de su hijo. El pánico se apoderó de él. Instintivamente, se levantó y miró a través de la puerta entreabierta que quedaba demasiado lejana para verla desde su posición anterior.

Lo que vió le hubiera llevado hasta los umbrales de la locura, de no haber sido porque algo más grande hizo que ese principio de locura fuese cortado de raiz. En el salón, en su propio salón donde antes había estado viendo el televisor, unas extrañas figuras se movían. Extrañas no por su forma, sino por su tamaño. Asustado, dió un paso atrás, tropezando con sus propios pantalones, que los llevaba todavía por los tobillos. El griterío cesó y su pánico creció hasta límites innimaginables. Unos pasos ligeros, como si levitaran sobre el suelo, se acercaban hacia el cuarto de baño. Antes que pudiera hacerse con un elemento defensivo o, por lo menos, recuperar un poco la dignidad, un amasijo de plumas, picos y patas se abalanzarón sobre él.

Al día siguiente, los noticieros no se hicieron eco de esta noticia. Realmente, los noticieros no se hicieron eco de nada. Nadie supo, y a nadie le interesó, el extraño caso de Ernesto, un anónimo personaje que nadie encontró mal picoteado, en los huesos, en el baño de su propia casa.

5 de marzo de 2006

Qué semana más completita

Buenas,

bueno, ya es domingo. En la calle hace viento y frio, mientras que en casita se está perfectamente. Ha sido una semanita bastante completa, por un lado estuvo la visita al doctor Doñamayor, que me dijo que lo tenía gordo y caido. ¿El qué pregunté yo? - El paladar, dijo sin malicia el doctor. Y es lo que tienen los otorrinos no tienen muchas opciones de hacer chistes con su trabajo. Y es que pasarte la vida mirando las narices de los pacientes no debe ser muy animoso (mucho peor ser urólogo, claro). Total, que ronco por el tema del paladar, así que lo tendré que poner a dieta o llevarlo al gimnasio, ¿conoceis algún polideportivo con actividades paladarianas?

Pablo sigue dentro de mi niña, dando patadas y puñetazos, como si quisiera escapar ya. Este no sabe lo que le espera, que sino se quedaría quietito sin hacer ruido para ver si no nos damos cuenta de que esta. Y es que este hotel es muy riguroso, el día que sales, ya no puedes volver. Por cierto, hoy en la comida nos hemos encontrado con "Bu" (la niña de Monstruos SA) de carne y hueso. No lo que me habrá visto, que se ha metido entre la gente hasta quedarse delante mio. Y me miraba como si yo debiera hacer algo. Por suerte ha llegado la madre, que sino me la siento allí en la sillita y debatimos sobre pañales y potitos, que seguro que sabía mucho. O quizá ha visto al atractivo padre y ha dicho "Me siento aquí hasta que salga el bebe de la tripita de esta chica tan guapa, que si es hijo suyo, ¡pa mí!"

Y bueno, como se acerca la fecha del alumbramiento, la familia viene a vernos. Y estoy estragado de comer. El viernes, quedamos con el ex-lector que ya conoceis (el que cree que esto es muy agresivo). El sábado, mi padre con su mujer, que fuimos a terminar compritas para la habitación. Un edredón chulísimo de un perrito con un hueso en la boca (es poco vegetariano, pero me gustó mucho el perrito, ¿que le vamos a hacer?). Por la noche el sábado, con mi madre a hincharnos a comida oriental. Y hoy, con la suegra y toda la familia de mi niña, a jartanos de italiano. Estoy que no siento, que dolor de barriga. Y esta noche, cena grasienta de hamburguesas. Y lo peor es que me dijo el del gordo y caido, que me tengo que poner a dieta. A dieta estoy, se referiría a adelgazar, je, je.

En fin, que mi medio melocotón dice que para el 14 de marzo nace Pablo y yo creo que para el 21, con la primavera. ¿Qué creeis vosotros?

Besitos-

4 de marzo de 2006

Setas al limón

Buenas,

he decidido por unamidad (y porque el blog es mío) que los sábados van a ser los días de la receta, hasta que se me ocurra otra cosa. Así que vamos a empezar con una receta muy sencillita, que sale todo lo cara que querais (o barata).

Setas al limón
  • Setas (aquí oscila el precio)
  • Un par de ajos picaditos.
  • Perejil fresco picado.
  • Zumo de medio limón (o de uno si os gusta más fuerte)
Muy fácil. Por un lado, freís las setas con un poquito de aceite. Cuando estén a vuestro gusto, las sacais y dejais tapadas para que no se enfríen mucho. Por otro lado, en la misma sartén, con el aceitillo que ha sobrado (puede añadírsele más) echais el ajo y el perejil. Moviendo sin parar para que no se queme, doramos bien el ajo (el perejil se quedará negro, no pasa nada). Añadimos el zumo de limón y dejamos hasta que casi se evapore todo el jugo. Echamos por encima la salsita y listo para comer. No se tarda nada en hacer y parece sano, ¿no?

Besitos.

3 de marzo de 2006

El humaneo es un arte

- Mama, no quiero más paté - gritó Krups con tanta fuerza que parecía que se le iba a partir el tercer hueso andragio.

- Mira, te lo vas a comer o te arranco un tentáculo, que me tengo que destrucular todos los días en la fábrica para traer la comida a casa. Y sientaté bien, que pareces un humano con esa postura - bramó Labbra con los díperos de punta.

- Tengamos paz - mugió Prodesfar , marido de Labbra y progenitor de la criatura - tampoco pasa nada porque no se lo coma. Además la nueva marca que compras no me gusta nada, ¿porqué ya no compras "el humano risueño"?.

- Mira, sabes perfectamente que estoy en contra de comprar productos de origen humano, que nunca se sabe de donde proceden. Prefiro comprar este paté "El tofú culto" que sale mejor de precio y sabemos los componentes. Mira, todo sanísimo, tofú hidrogenado y ionizado (6 %) y chuflur 302-E. ¿No se de que os quejais?.

- Mujer, no te enfades. Por cierto esta noche no me esperes, que hemos queda en el club humano, que al parecer humanean "El niño del cuerno", "Rabilargo" y el mítico "Torete". No puedo perdérmelo - mugió Prodesfar mientras regurgitaba el salteado de hierbas.

- Me tienes hasta el mismísimo muthgasse ya. ¿No ves que está el niño delante? - testarificó con sus grandes testarificas Labbra - te tengo dicho y más que dicho que no menciones las bárbaras constumbres que teneis los de vuestra especie. Humanear no es un arte, es una salvajada.

- ¡Una salvajada! ¡¿Dices que el humaneo de "El morlaco de la tercera galaxia de Orión" es una salvajada?! - bramó con fuerza el marido esputando pequeños brotes malmordidos - Tu no tienes ni idea y mantienes que los humanos tienen que ser respetados. Vamos ya, que les den por el cuarto esgerífico trasero. Ellos se crearon para esto y punto. Y deja de meterle estas estúpidas ideas a Krups.

Dicho esto, Prodesfar se levantó y salió de la cocina. En ella, encolerizada, Labbra sentía como su corazón se partía en dos. Quería golpear a su marido hasta que le entrase en su astada cabeza que su afición era una salvajada. Quería hacerle sentir lo que aquellos pobres seres sentían. Quería que viese que aunque no pudieran mugir como ellos, tenía sentimientos y sufría. Pero, ¿de qué iba a servir?

2 de marzo de 2006

Que aburridos son los martes

Martes por la noche. La programación apesta y la ventana les recuerda con el golpeteo que en la calle no hay más que frio y lluvia. Marcos y Godoy están hastiados en el sofá, ya no saben que hacer. A pesar del nuevo mando adaptado a pezuñas grandes, Godoy no se hace con el juego "Larry en el Congo". No consigue comprender el objetivo de este.

- Oye Marcos, ¿porque Larry tiene que ligarse a esas humanas? ¿Porqué no les expone directamente lo que quiere y deja de hacer el tonto? - ladró Godoy.
- Joder, no te enteras de nada. No podemos llegar y olerle el culo a las chavalas. Los perros lo teneis muy fácil, con oleros ya sabeis si terminareis bien o no.
- O sea, si follaremos. Ups perdón, si copularemos- rió Godoy entre dientes.
- Si eso, los humanos tenemos unos códigos que nos rigen la vida, y que sin ellos no podemos actúar - Respondió Marcos mientras su personaje en el juego recibia una mano de hostias del matón de turno.
- La verdad es que no os entiendo - siguió metiendo el dedo en la llaga - no haceis más que poner normas y normas. Y eso os pasa porque no haceis por pensar. Buff, ¿te acuerdas de las clases de historia de la humanidad? ¿Cuando hablaban de los bárbaros y decían que os comiais los cadáveres de otros animales? Yo creo que es una leyenda. Joder, y además ni los cazábais, que erais carroñeros ...
- Mira, dejamé en paz. - dijo interrumpiendo Marcos - Que nuestra especie cometiese barbarismos en la antigüedad no quiere decir que los sigamos cometiendo. Además, vosotros le oleis el ojete a los demás, y me consta que no siempre están limpios - atacó Marcos.
- Y dale con los culos, que obsesión - anda, pidamos unas hamburgesas al VegeBurguer a ver si se te pasa la tontería.

Tras unas grasientas hamburguesas de cereales y tofú regadas con cervezas baratas y acompañadas por patatas refritas, Godoy se encendió el porro.

- Joder Godoy, desde luego no paras, tenemos un pestazo aquí que no puede ser.
- Anda déjame en paz, que hago con mis pulmones lo que quiero. ¿O acaso pretendes decirme lo que tengo que hacer? A ver si vas a ser como tus antepasados, esos que se creían superiores a nosotros - ladró Godoy mientras soltaba el humo.
- Bueno, no te enfades y pasamelo, que al final siempre termina oliendo a pezuña quemada - dijo con sarcasmo Marcos.
- ¿Que pasa? ¿Que porque no pueda liármelos te crees que puedes meterme prisa? Ya me gustaría verte a tí con estas dos pezuñas hacerte un canuto. - replicó Godoy.
- Mira, me tienes harto, entre que hueles culos para ligar y que no sabes ni liar un canuto, no se para que somos amigos.
- Básicamente, porque si no fuese por mí, no te comerías un colín. Que eres muy parado y se te dan mal las tías, reconocelo -aseveró Godoy con aires de superioridad.
- Vete a oler culos, can piojoso.
- Vuelvete a la caverna, homínido barbilampiño.

1 de marzo de 2006

Cuentos y más cuentos

Buenas,

joder que triste el post anterior, os prometo que de estos pocos. Nuestra querida Magari escribió un mensaje en un foro sobre un concurso de cuentos e ilustraciones que convoca Igualdad Animal. La verdad que el concurso me importa un bledo, dado que les he escrito preguntándoles unas cositas que no aparecen por ningún lado y han hecho caso omiso. Pero la iniciativa me ha gustado mucho y me he puesto a dar a la tecla hasta desgastarme los dedos.

Aunque, me he preguntado ¿porqué cuentos para niños? ¿porqué no hacerlos extensivos? y ¿sabes escribir dos renglones sin aludir al aparato urogenital masculino? Así que, como los cuentos para niños me quedan muy moñas (y chorrean moralina por cada letra) y sin decir pilila no puedo vivir, he tomado la siguiente determinación. Voy a escribir en el blog cuentos para adultos. Cuentos referidos a la igualdad animal, pero que no chorren moralidad, sino que muestren al desnudo la verdad (los desnudos venden mucho). Cuentos que hagan pensar a los adultos. No les harán cambiar, desde luego, pero les podrá sonar el tema. Y quien sabe si no saldrá de aquí un bestseller como el de Dan Brown y me retiraré y el Pablo me hará un monumento y viviremos contentos y comeremos alimentos (versión vegetariana de las perdices felices). Oye, ¿quien sabe?

Advertidos quedais.

Números macabros

Buenas,

ayer dieron una noticia por la televisión que me pareció espeluznante, mucho más que el cambio de presidente del Real Madrid o el furúnculo que le ha salido en la parte baja de la espalda al delantero de moda. Resulta que, en España de media se consumen 56 kilos de carne al año. Con este dato vamos a ver que supone en cifras globales.

Según el estudio (las tres pinceladas que dieron) cada español consume de media 56 kilos de carne al año. Considero que "carne" se refiere a animales de tierra, los actuáticos no se mencionaban para nada. Si somos unos cuarenta millones de españoles una simple multiplicación nos hace ver que se consume anualmente la friolera de dos mil doscientos cuarenta millones (2.240.000.000) de kilos de animales.

Así, si lo dejamos en frios números, pues no asusta mucho, pero pasémolos a algo más concreto. Si una vaca pesa, pongamos que seiscientos kilos, tenemos que se comerían en España casi cuatro millones de vacas al año. Una población como la ciudad de Madrid en individuos vacunos. Y eso que no he contado que la mayoría de vacas que se comen son mucho más pequeñas que eso.

Siendo morboso y, siguiendo las indicaciones de los ascensores sobre el peso máximo que soporta, tenemos que la media de peso de los humanos es de 75 kilos. O sea, que si el consumo fuese de humanos en vez de animales, al año, sólo en España, se comerían casi treinta millones (30) de personas. O sea, que para alimentar a 40 millones de seres humanos españoles, se deberían matar a casi 30 millones de seres humanos (considerando que fuesen todo comestibles, que no lo somos). Si consideramos que parte de huesos, piel, pelo, etc, no se come. Quedaría que para que coman 40 millones de humanos, deben morir 40 millones de humanos todos los años.

Y si seguimos con los números, y la media de vida en España es de 80 años, quiere decir que cada español necesitaría comerse a ochenta humanos en su vida para vivir. Que macabro, ¿no?

Besitos.

P.D: Mañana hablamos de algo más alegre, ¿vale?

Últimos comentarios